Cuando instalamos Proxmox en un portátil, es bastante habitual que la pantalla integrada se quede encendida de forma permanente. En un ordenador de sobremesa esto no suele importar demasiado, pero en un portátil usado como servidor puede resultar innecesario: consume energía, genera algo más de calor y mantiene encendido un panel que realmente casi nunca vamos a mirar.
La buena noticia es que no necesitamos suspender el equipo ni apagar Proxmox para solucionar esto. Podemos configurar el sistema para que, tras un tiempo de inactividad en la consola local, la pantalla del portátil se apague automáticamente mientras el servidor sigue funcionando con normalidad. Las máquinas virtuales, los contenedores y la interfaz web de Proxmox seguirán activos; simplemente se apagará la pantalla física del portátil.











